7 de mayo de 2014

El vino rosado, un gran olvidado

Un informe publicado por la plataforma Global Wine &Spirits pronostica un importante crecimiento de las ventas de vinos espumosos y rosados en Estados Unidos para los próximos años. En España, aunque los vinos espumosos adquieren gran protagonismo en Navidad, los vinos rosados constituyen todavía uno de los grandes olvidados por parte del consumidor. Quizás es el momento de reivindicar y poner en valor este tipo de vinos.


Imagen-Vinos-Rosados

Todavía recuerdo como hace tiempo, con bastantes años menos, disfrutaba cuando iba con mis amigos a los restaurantes italianos y pedíamos un vino muy de moda por entonces: el Lambrusco. No sé si era el precio, el gusto ligeramente dulzón o la temperatura de servicio, pero fue uno de los vinos con los que me inicié en el consumo de este producto. El Lambrusco es el nombre genérico de un vino de la zona del norte de Italia conocida como Emilia-Romagna, y hace referencia a un tipo de vino espumoso, suave, que se puede encontrar en rosado, blanco o tinto. Al consumirse normalmente refrigerado resulta muy fácil y agradable de beber. De hecho, hace un par de décadas se convirtió en uno de los vinos preferidos de los jóvenes españoles, sobre todo el rosado. Sin entrar a valorar la calidad de este vino de origen italiano, una parte del sector vinícola español se mostró bastante a disgusto con esta popularidad, bien porque suponía la introducción en el mercado de un vino de origen no nacional, bien porque al igual que sucede con otras bebidas dirigidas al mercado de los bebedores de vino que no les gusta el vino (tintos de verano, sangrías, etc.), los más puristas no consideran a esta bebida un “verdadero” vino. 

Aunque no necesariamente vinculado con el vino Lambrusco, el estudio publicado por Global Wine & Spirits pronostica un crecimiento de más del 25% para los vinos espumosos en Estados Unidos entre 2012 y 2016 (el doble que el incremento previsto para el consumo de vino global (12,16%) pero, todavía más interesante, pone el acento en el espectacular incremento de los vinos rosados en ese país en los últimos años. 
Imagen-Consumo-Vino-EEUU
Fuente: Global Wine & Spirits

Por ejemplo, las ventas de vinos rosados importados de más de 12 euros/botella aumentaron en 2012 un 28% en volumen y un 23% en valor, lo que contrasta con el modesto crecimiento global del mercado del 1,8 % en volumen y 4,8% en valor.

Imagen-Importación-Vinos-Rosados-EEUU
Fuente: Global Wine & Spirits
Además, un dato realmente interesante es que un cuarto del total de ventas de vinos rosados en 2012 fueron dirigidas a personas jóvenes (entre 21 y 34 años), y en mayor medida a mujeres que a hombres.

Por supuesto, sin caer en los estereotipos habituales de vinos para hombres y vinos para mujeres, vinos para jóvenes o vinos para adultos, estos datos ponen de manifiesto la apetencia de estos dos segmentos de mercado por este tipo de vinos.

En el caso de España (ver gráfico adjunto), el vino rosado representa el 4,71% de los vinos consumidos con D.O. en términos de volumen entre 2010 y 2013, mientras que este porcentaje aumenta hasta el 10,94% en el caso de los vinos de mesa sin D.O. Por su parte, los vinos espumosos cuentan con una cuota del mercado de alrededor del 6,12% en volumen, cifra que aumenta hasta el 12,87% si lo consideramos en términos de valor (Fuente, MAGRAMA).

Imagen-Consumo-Vino-España
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del MAGRAMA
Aunque llevo varios días pensando en ello, no he sido capaz de encontrar las razones por las que el consumidor le da la espalda a este tipo de vinos. Supongo que estos vinos son asociados a una menor calidad y recuerdan a la antigua práctica, prohibida por la legislación actual, de mezclar vinos tintos y blancos para obtener el tradicional clarete. Todo ello, sin olvidar la demonización que una pequeña parte del sector vinícola ejerce sobre este tipo de vinos.

La elaboración de vinos espumosos queda circunscrita, casi exclusivamente, a los productores de cava y algunos elaboradores de vinos de aguja que apuestan por vinos con D.O. Sin embargo, un dato interesante es que la contribución de los vinos rosados al consumo global viene principalmente de la mano de vinos sin D.O. De hecho, los vinos rosados sólo suponen el 4,71% de los vinos con D.O., mientras que su participación en los vinos de mesa sin D.O. es del 10,94%. Por eso, y dado que muchas bodegas presentan entre su cartera de productos alguna referencia de vinos rosados, es importante que las mismas sigan la senda emprendida por las bodegas que apuestan por elaborar vinos rosados de calidad, por lo que el recorrido de estos vinos debe realizarse de la mano de las D.O.

Ahora que se acercan el verano y el calor, y dado que la temperatura de servicio de estos vinos (entre 9 y 12 grados) es algo menor que la de los tintos, quizás es el momento de reivindicar y potenciar el consumo de los vinos rosados. Pueden constituir una alternativa más para los consumidores que buscan iniciarse en el mundo del vino.

Un saludo,
Ricardo


PD: Si quieres aprender algo más sobre la elaboración del vino rosado puedes leer este post y el artículo de este enlace de Wines from Spain.