24 de abril de 2013

¿Vino catalán o Rioja?

Vale. Lo sé. El título es muy sugerente y seguro que has llegado a este enlace pensando ¿de qué demonios va este post? Ante todo debo decirte que este es un blog de marketing del vino, pero que la temática que voy a tratar en este post no va mucho de marketing pero sí un poco de vino. Empecé con el blog hace unos meses y después de 17 posts creo que me puedo tomar esta pequeña licencia. Ahora vamos a entrar en materia: Si tú pudieras elegir, ¿qué elegirías? ¿Un vino de tu tierra o un Rioja? Ah, una cosa más, no es una pregunta trampa.

Banderas de España y Cataluña
Fuente: www.flickr.com (tiseb)
De todos es bien sabido que las circunstancia actuales no son muy buenas. Seguro que conoces a alguien que se ha quedado en paro. A muchos nos han reducido el sueldo y a todos nos han subido los impuestos. No voy a entrar siquiera a mencionar ninguno de los múltiples casos de corrupción que salpican el panorama político.

Estas circunstancias han avivado en los últimos tiempos un sentimiento encontrado en mucha gente. Al haber pasado de una época de abundancia en la que nos sobraba el dinero, y por ello bebíamos alegremente botellas de vino de veinte o veinticinco euros, a una situación como la actual en la que nos pensamos mucho qué vino comprar para que no se desequilibre el presupuesto del mes, todos nos hemos vuelto un poco más egoístas.

No obstante, si algo de bueno ha tenido este proceso hacia el egoísmo es que al menos mucha gente ha aumentado de forma paralela su capacidad analítica, valorando cada decisión de compra y analizado los pros y los contras de cada alternativa. El problema, y esto es una opinión muy personal, es que en cierto modo el egoísmo sobrevenido ha avivado también en algunos casos un sentimiento nacionalista, y este sentimiento es considerado también como un factor más en el proceso de decisión.

El proceso de decisión de compra de productos de alimentación es un buen ejemplo de ello. De hecho, algunos comerciantes han abanderado el lema "made in Spain" y lo han convertido en un argumento más de venta. Así, en algunos puestos del mercado es fácil encontrar proposiciones de venta del tipo "tomates españoles", que priman sobre el de "tomates con más sabor". Si asumimos que los tomates españoles son los tomates con más sabor ambas proposiciones de venta son similares. Lo que ocurre es que empieza extenderse la creencia de que si consumes tomates españoles es mejor porque así ayudas a superar la crisis. El razonamiento se basa en que consumiendo tomates españoles ayudas al agricultor español. Por eso es mejor un tomate español que un tomate importado, por ejemplo, de Marruecos. 

Esta corriente “nacionalista” en la alimentación tiene una vertiente más, podríamos decir, “naturalista”. El movimiento slow food de todos conocido tiene su extensión en movimientos como el de Alimentos Km 0, orientado a potenciar el consumo de productos de proximidad y de temporada. Este concepto existe desde mucho antes de la crisis, y sus argumentos son muy razonables. Consumiendo productos de alimentación de tu entorno contribuyes al desarrollo económico y social del mismo, y sobre todo, se reduce el impacto ecológico, al reducirse los costes de transporte y de consumo de energía. Ante un mismo proceso de producción, es más ecológico consumir un tomate cultivado a 1 km de tu domicilio que no uno cultivado a 5.000. Otra cosa es que sea más económico. O mejor dicho, como diría un economista, otra cosa es que el precio final que tiene que pagar el consumidor final sea menor.

Bueno, ahora estás pensando, ¿no has dicho que ibas a hablar de vino? ¿Qué tiene que ver el movimiento slow food o el de alimentos Km 0 con el vino?  

Vino local o vino no local


Quiero llegar a un artículo de opinión, llamado Molta feina a fer (mucho trabajo por hacer) publicado el pasado mes de marzo.

Lo ideal sería que fueses a él, lo leyeses y volvieses. Como eso no lo vas a hacer, y además corro el riesgo de que no vuelvas, te lo resumo muy brevemente.

El artículo, escrito por Leandre Romeu Serra, defiende el consumo de vinos catalanes frente a vinos de Rioja. La verdad es que la comparación se hace entre unos vinos catalanes estupendos, de los que nadie que aprecie el mundo del vino pone en duda que son excelentes vinos, frente a unos Riojas que, cito textualmente:  "además, para más inri, eran pésimos". Tampoco sabemos cuáles son porque no nos lo dice.

Para mí, el problema es que la preferencia de unos vinos frente a otros se basa en una cuestión de identidad, en el sentido de que prefiere los vinos catalanes, lo dicho excelentes vinos, frente a los dos Riojas no porque sean mejores vinos, sino porque los vinos catalanes son el reflejo de la identidad catalana. No sólo es que son pésimos los dos riojas, el problema es que no son catalanes. Si hubieran sido buenos vinos tampoco los hubiera preferido.

Estoy en desacuerdo con este argumento. Yo no prefiero un vino, o consumo un vino de un sitio o de otro, porque ese vino represente una identidad o no. Como vivo en Alicante, ¿sólo debo beber vinos de Alicante? Como vivo en la Comunidad Valenciana ¿sólo debo beber vinos de Alicante, Utiel-Requena, Valencia o de Castellón? Prefiero pensar que como vivo en España puedo beber vinos españoles de cualquiera de las 69 DO existentes a lo largo y ancho del territorio. Es más, prefiero pensar que soy europeo y por ello puedo beber también vinos franceses o italianos. O incluso aún más allá, no quiero renunciar a beber vinos australianos o chilenos. 

Cuando viajo me gusta probar los vinos de la tierra a la que voy. De hecho, cuando viajo a Barcelona suelo pedir vinos catalanes, pero no quiero renunciar a beber también esos vinos cuando estoy en mi casa, y por eso a veces los compro cuando estoy en Alicante.

Qué vino elegir o qué vino beber implica una decisión que no debe responder a una identidad nacional, sino a la calidad del vino, la ocasión de consumo y el presupuesto disponible.

Soy muy consciente de la necesidad de apoyar la industria del vino española como motor de generación de riqueza y empleo, y si consumo vinos de mi tierra ayudo a relanzar la economía local. De hecho, en la propia Cataluña existen iniciativas como la de www.vidirecte.cat orientada a  potenciar el consumo de productos ecológicos de proximidad como factor de desarrollo local. La cuestión que subyace aquí es que priorizar el consumo de productos locales es hacer boicot a los de nuestros vecinos.

En cierto modo esta polémica me recuerda, un poco a la inversa, a la generada con el boicot a los cavas catalanes a raíz de aquellas declaraciones de Carod Rovira en contra de los Juegos Olímpicos de Madrid. Me pareció absurdo dicho boicot. No creo que las decisiones de consumo deban basarse en sentimientos nacionalistas. Eso sí, cada uno es libre de tomar su propias decisiones. 

Y ahora sí, tú ¿qué prefieres?, ¿un vino de tu tierra o un Rioja?

Un saludo,
Ricardo


NOTA ACLARATORIA: 19 de Julio de 2013.

Al hilo de este post, debo comentar que Leandre Romeu Serra se puso en contacto conmigo el 8 de julio. Tras cruzar un par de correos con él, debo reconocer que puede ser que mi lectura de su post haya sido un poco sesgada. Desde aquí le manifiesto mis disculpas. De hecho, ambos coincidimos en la necesidad de poner en valor los vinos de otras zonas vinícolas al margen de Rioja o Ribera del Duero. A lo largo y ancho de la geografía española existen vinos de excelente calidad cuya puesta en valor se basa exclusivamente en eso, en su calidad. No se trata de defender los vinos producidos en una zona en base a una identidad nacional sino en base a que son iguales, e incluso a veces mejores, que los producidos en otras zonas con más fama o tradición.