9 de abril de 2014

Tipos de uva: Algo más que una opción

España se convirtió el año pasado en el primer productor de vino del mundo. Con una producción que supera con creces la demanda interna la exportación es la vía emprendida por muchas bodegas, que ven en el mercado exterior una oportunidad de negocio que no pueden dejar escapar. Sin embargo, ni siquiera los mercados internacionales pueden absorber de forma continua esta producción, por lo que puede que sea el momento de plantear alternativas estratégicas de futuro para el sector. Algunas de ellas tienen que ver con algo tan básico como el tipo de uva a cultivar.


Imagen-Varietales-Uva-Mas-Cultivadas
Fuente: http://winefolly.com/update/top-wine-varieties/
El pasado mes de marzo la consultora internacional Rabobank publicó un interesante informe (Industry Note nº 428) titulado “La Mancha in the Middle” en el que se analiza la situación del sector vinícola en España y, especialmente, la situación en Castilla La Mancha.

Este informe pone el acento en cómo el proceso de reestructuración del viñedo emprendido en los últimos años ha facilitado la salida de los productores menos competitivos del mercado pero también la mejora de la eficiencia de los que han permanecido, lo que en última instancia ha supuesto que el volumen de producción aumente de forma constante.

De hecho, España se convirtió el año pasado en el primer productor mundial de vino y mosto, con más de 50 millones de hectolitros (según las últimas estimaciones 52,6 millones de hl.). Buena "culpa" del espectacular aumento de la producción en 2013 con relación a 2012 la tiene Castilla la Mancha, que ha pasado de una producción de 19 a 31,2 millones de hectolitros (un 64% más). Es muy probable que ésta sea la razón por la que el informe de Rabobank, aplicable al vino español en su conjunto, ponga el acento en la situación particular de Castilla la Mancha.

Aunque esta noticia es tremendamente positiva tiene dos implicaciones no tan buenas: 
  • Por un lado, cabe destacar que el precio medio es el más bajo del mundo (o uno de los más bajos) en prácticamente todos los tipos de vino. El promedio general de 1,42 euros por litro sólo supera al de Sudáfrica (que produce, sobre todo, graneles a bajo precio).  
  • Por otro lado, la salida natural de este tremendo excedente es la exportación, tanto a la Unión Europea como a terceros países, por lo que cabría preguntarse si esta situación es sostenible en el largo plazo.

Las dos alternativas estratégicas propuestas por Rabobank


Ante este dilema, el Informe de Rabobank plantea dos alternativas estratégicas que, sin ser excluyentes, tienen sus ventajas e inconvenientes.
  • Aumentar la producción de varietales internacionales con gran aceptación en el mercado (por ejemplo, Cabernet Sauvignon o Merlot). Esta alternativa, que es la emprendida desde hace algunos años por algunos viticultores con diferente suerte, se fundamenta en el mayor reconocimiento y atractivo que tiene estas varietales en algunos mercados internacionales, como por ejemplo Estados Unidos. Optar por esta alternativa permitiría afrontar mejor los procesos de comercialización en estos mercados.
  • Potenciar el prestigio e imagen de alguna variedad tradicional española. Probablemente, la uva mejor posicionada para actuar como bandera del vino español es la variedad Tempranillo, que de hecho está avalada por el éxito de Rioja en los mercados internacionales. Esta opción propone hacer de esta uva un icono, tal y como han hecho, por ejemplo, con la Malbec en Mendoza (Argentina).
Dada la enorme superficie cultivable ambas opciones pueden ser válidas e, incluso, perfectamente compatibles. Sin entrar a valorar cuestiones técnicas relacionadas con la potencial adaptación de las cepas a las particularidades de nuestra geografía, alguien totalmente enfocado al marketing y al mercado debería ahondar en la defensa de la primera opción. Su razonamiento sería algo así como: “Si el mercado pide variedades de uva que aquí no tenemos habrá que traerlas y cultivarlas”. Se supone que esa es la esencia del marketing, ¿no?: darle al consumidor lo que quiere. Lógicamente, ese proceso no es tan fácil y tiene una derivación negativa. Desde un punto de vista estratégico, producir y exportar estas varietales provocaría que el vino español entrara a competir directamente con los productores del Nuevo Mundo (Chile, Australia, Argentina y Sudáfrica), con potenciales menores costes de producción, lo que ahondaría todavía más en alguno de los problemas actuales (el bajo precio).

En cuanto a la alternativa de potenciar la imagen, reputación y prestigio de alguna varietal tradicional, esta opción tampoco está exenta de dificultades, dado que requiere importantes esfuerzos en comunicación para posicionar adecuadamente esta uva y los vinos producidos con la misma. Además, esta alternativa podría incluso llevarnos a pensar que se está nadando contra corriente, luchando contra el propio mercado. Todo lo que el marketing te dice que no hay que hacer. Sin embargo, si la industria vitivinícola española es capaz de poner en valor su carácter diferencial basado precisamente en esta varietal tradicional se estará dando el primer paso para construir una ventaja competitiva difícilmente imitable. Además, esta estrategia permitiría dotar de mayor valor añadido al vino español y competir en un segmento de calidad.

Como puedes ver, cada alternativa tiene sus ventajas y sus inconvenientes, por lo que no es posible decantarse por ninguna de las dos opciones ni descartar alguna de ellas. De hecho, ambas opciones son compatibles y a nivel microeconómico cada productor, cada cooperativa y cada bodega optará por la alternativa que considere más adecuada.

Personalmente, si tuviera que elegir una de las dos, no sabría por qué opción decantarme. Por eso, me quedo con una reflexión final que se hace en el propio informe. En el mismo se señala que para conseguir el éxito es importante construir marcas fuertes en los mercados internacionales, algo de lo que ya hemos hablado en este blog en alguna entrada anterior. Sea cual sea la opción escogida por las bodegas es importante estar presente en la mente del consumidor con marcas fuertes y bien posicionadas en el mercado, lo que puede ser incluso más importante que la propia uva con la que se ha elaborado el vino. 

Un saludo,
Ricardo

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